
Montmartre es uno de los barrios más pintorescos, bohemios y con más personalidad de París. Situado en lo alto de una colina, en el distrito 18, ha sido durante siglos un lugar de encuentro para artistas, escritores y soñadores que encontraron aquí inspiración en sus calles adoquinadas, sus cafés con encanto y sus vistas espectaculares sobre la ciudad. Desde finales del siglo XIX y principios del XX, pintores como Picasso, Van Gogh, Toulouse-Lautrec o Modigliani pasearon por estas mismas calles, convirtiendo a Montmartre en el epicentro de la vida artística parisina.
Hoy, Montmartre conserva esa mezcla de historia, creatividad y romanticismo que lo hace tan especial. Pasear por sus callejuelas es descubrir rincones llenos de magia: desde la majestuosa Basílica del Sagrado Corazón hasta la animada Place du Tertre, pasando por molinos históricos, viñedos escondidos y murales llenos de color. Es un barrio que invita a perderse, a dejarse llevar por su ambiente bohemio y a disfrutar de la esencia de un París más auténtico y cercano.
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1. Basílica del Sagrado Corazón (Sacré-Cœur)
El gran símbolo de Montmartre es, sin duda, la Basílica del Sagrado Corazón. Construida entre 1875 y 1914, destaca por su fachada blanca y sus cúpulas que dominan el horizonte parisino. Situada en lo alto de la colina, es visible desde muchos puntos de la ciudad y se ha convertido en uno de los monumentos más visitados de París.
El interior sorprende con sus mosaicos, en especial el del ábside, considerado uno de los más grandes del mundo. La atmósfera de recogimiento contrasta con la animación de la explanada exterior, donde turistas, locales y músicos callejeros se mezclan cada día. Subir a la cúpula es una experiencia inolvidable: tras una empinada escalera, se obtiene una panorámica de 360º sobre París, ideal para contemplar monumentos como la Torre Eiffel, Notre Dame o el río Sena serpenteando entre los barrios.

2. Place du Tertre
A pocos pasos de la basílica se encuentra la Place du Tertre, el corazón bohemio de Montmartre. Esta plaza, siempre animada, es famosa por sus artistas callejeros que instalan caballetes para pintar retratos, caricaturas o paisajes al instante.
El ambiente recuerda al París de principios del siglo XX, cuando la plaza era punto de encuentro de pintores como Utrillo o Dufy. Hoy en día, además de ver a los artistas trabajar, se puede disfrutar de las terrazas de cafés y restaurantes que rodean la plaza, ideales para hacer una pausa mientras se observa el bullicio. Aunque suele estar llena de turistas, conserva un encanto especial y es una parada imprescindible para sumergirse en la esencia artística de Montmartre.
3. Moulin Rouge
El Moulin Rouge, situado al pie de la colina de Montmartre, es uno de los cabarets más famosos del mundo. Fundado en 1889, fue la cuna del can-can y símbolo del París más festivo y atrevido de la Belle Époque. Su fachada, con el característico molino rojo iluminado, es ya un icono de la ciudad.
Aunque asistir a uno de sus espectáculos puede no ser apto para todos los públicos, contemplar el edificio desde fuera es una experiencia imprescindible. El entorno, el Boulevard de Clichy, está lleno de luces de neón y locales nocturnos, lo que refleja otra de las facetas de Montmartre. El Moulin Rouge sigue siendo hoy un emblema de diversión, música y baile, y representa el espíritu más libre y creativo del barrio.

4. Viñedos de Montmartre (Clos Montmartre)
Montmartre guarda una sorpresa inesperada: un pequeño viñedo en pleno París. El Clos Montmartre se encuentra cerca del Museo de Montmartre y conserva la tradición vitivinícola del barrio, que en el pasado estuvo rodeado de campos de cultivo.
Cada año se produce un vino local que se celebra en la Fiesta de la Vendimia, un evento lleno de música, gastronomía y actividades para toda la familia. Aunque los viñedos no siempre están abiertos al público, se pueden ver desde las calles cercanas y representan un rincón bucólico en medio del bullicio urbano. Es un lugar que recuerda el carácter rural que tuvo Montmartre antes de convertirse en el barrio bohemio que conocemos hoy.

5. Mur des Je t’aime (Muro del “Te quiero”)
El Muro de los “Te quiero” es una de las atracciones más románticas de Montmartre. Situado en la plaza Jehan Rictus, junto a la estación de metro Abbesses, este mural reúne la frase “te quiero” escrita en más de 300 idiomas.
Creado por Frédéric Baron y Claire Kito, se ha convertido en un símbolo del amor universal y en un lugar muy visitado por parejas de todo el mundo. Es un espacio pequeño pero lleno de encanto, ideal para hacer una pausa y dejarse envolver por el espíritu romántico de Montmartre. Además, su ubicación en el barrio permite descubrir otras pequeñas plazas y jardines cercanos, menos conocidos pero igualmente encantadores.
6. Museo de Montmartre
El Museo de Montmartre es un lugar ideal para conocer la historia artística del barrio. Ubicado en una antigua casa del siglo XVII, fue residencia de artistas como Renoir, Suzanne Valadon o Émile Bernard.
En sus salas se exponen pinturas, carteles y objetos que narran la evolución de Montmartre como centro de la vida bohemia parisina. También se pueden visitar los jardines donde Renoir pintó algunas de sus obras más famosas, un espacio tranquilo con vistas a los viñedos del barrio. El museo es perfecto para quienes quieren comprender cómo Montmartre pasó de ser un barrio popular y rural a convertirse en símbolo del arte y la creatividad.
7. Rue Lepic y el Café des Deux Moulins
La Rue Lepic es una de las calles más conocidas de Montmartre, llena de tiendas, panaderías y cafés típicos. Aquí se encuentra el famoso Café des Deux Moulins, que alcanzó notoriedad mundial gracias a la película Amélie.
Tomar un café en este lugar es una experiencia entrañable para los fans del cine, pero también es una forma de sumergirse en la vida cotidiana del barrio. La calle, además, conduce hasta el Moulin de la Galette, otro de los molinos históricos de Montmartre. Es una zona vibrante, perfecta para pasear y disfrutar de la esencia parisina más auténtica.

8. Cementerio de Montmartre
El Cementerio de Montmartre es uno de los más importantes de París, junto con el de Père Lachaise y Montparnasse. Inaugurado en 1825, alberga las tumbas de personajes célebres como Stendhal, Dalida, Heinrich Heine o Alexandre Dumas hijo.
Su ambiente tranquilo, con avenidas arboladas y esculturas artísticas, lo convierte en un lugar ideal para pasear en silencio y reflexionar sobre la historia cultural de Francia. Aunque pueda parecer un plan poco habitual, muchos visitantes disfrutan descubriendo este espacio cargado de belleza y serenidad.
El cementerio muestra otra faceta de Montmartre: la del recuerdo y el homenaje a quienes marcaron su historia.
9. Place des Abbesses y su ambiente
La Place des Abbesses es uno de los rincones más encantadores de Montmartre y suele ser la puerta de entrada al barrio para muchos visitantes, ya que aquí se encuentra una de las estaciones de metro más bonitas de París. La entrada al metro Abbesses, con su estructura de hierro forjado diseñada por Hector Guimard en estilo Art Nouveau, es en sí misma una obra de arte.
La plaza está rodeada de cafés, panaderías y pequeñas tiendas que reflejan la vida cotidiana del barrio. Muy cerca se encuentra el Mur des Je t’aime, lo que convierte a esta zona en un punto lleno de romanticismo. Además, la plaza acoge mercados de flores y actividades culturales que le dan un aire muy local.
Es un lugar perfecto para detenerse al comienzo o al final del recorrido por Montmartre, tomarse un café en terraza y observar el ir y venir de parisinos y turistas que cruzan la plaza.
10. Rue de l’Abreuvoir y la Maison Rose
La Rue de l’Abreuvoir es una de las calles más fotogénicas y románticas de Montmartre. Con su adoquinado, sus casas cubiertas de enredaderas y la vista al Sagrado Corazón al fondo, parece sacada de una postal.
En esta calle se encuentra la famosa Maison Rose, una casa pintada de rosa pastel que se ha convertido en icono del barrio. Antiguo café frecuentado por artistas como Picasso o Maurice Utrillo, hoy es un restaurante muy popular entre locales y turistas que buscan vivir la experiencia bohemia de Montmartre.
Pasear por la Rue de l’Abreuvoir, cámara en mano, es una de las experiencias más encantadoras del barrio, y una forma de terminar el recorrido con la sensación de haber viajado en el tiempo.

11. Espace Dalí
El Espace Dalí es un museo único dedicado a Salvador Dalí y su universo surrealista. Situado cerca de la Place du Tertre, alberga una colección permanente de esculturas, dibujos y grabados del artista catalán. Los niños suelen disfrutar especialmente de las esculturas más llamativas, como relojes derretidos o figuras oníricas que parecen sacadas de un sueño. El espacio está concebido para que los visitantes se sumerjan en la creatividad sin límites de Dalí, con un recorrido que combina arte, imaginación y un ambiente íntimo.
Además, se organizan talleres para familias y actividades educativas, lo que convierte al Espace Dalí en un plan diferente dentro de Montmartre, ideal para quienes buscan algo más allá de lo típico.
12. Le Bateau-Lavoir
El Bateau-Lavoir es un edificio mítico en la historia del arte moderno. Situado en la Place Émile-Goudeau, fue residencia y taller de algunos de los pintores más importantes del siglo XX, entre ellos Picasso, Modigliani, Juan Gris o Van Dongen.
Aquí Picasso pintó Las señoritas de Aviñón, obra clave en el nacimiento del cubismo. Aunque el edificio original sufrió un incendio en 1970, fue reconstruido y hoy se conserva como homenaje a esa época dorada de Montmartre.
No siempre está abierto al público, pero contemplarlo desde fuera y leer las placas conmemorativas ya permite imaginar cómo fue aquel hervidero de creatividad que cambió la historia del arte.





































