
La provincia de Alicante, bañada por el Mediterráneo y abrazada por sierras interiores, es un mosaico de paisajes naturales, fortalezas históricas, rutas costeras y experiencias únicas. Recorriéndola en una semana, descubrirás una gran diversidad de entornos que conviven entre el mar y la montaña. Desde cuevas sorprendentes hasta miradores sobre acantilados, este rincón de la Comunidad Valenciana te ofrece una experiencia llena de contrastes y belleza.
Explorar Alicante en una semana permite combinar historia, naturaleza, aventura y relax. Podrás pasear entre palmeras milenarias, visitar fortalezas con vistas espectaculares, bañarte en pozas escondidas o contemplar el horizonte desde enclaves naturales únicos. Cada día es una nueva oportunidad para descubrir rincones mágicos y vivir momentos inolvidables.
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A continuación, te presentamos 10 imprescindibles que ver en la provincia de Alicante en una semana, todos ellos lugares concretos, únicos y llenos de esencia mediterránea:
1. Castillo de Santa Bárbara
Ubicado en la cima del monte Benacantil, el Castillo de Santa Bárbara domina la ciudad de Alicante y ofrece una de las vistas más impresionantes del litoral. Subir a pie por sus senderos históricos o tomar el ascensor panorámico es solo el inicio de una experiencia cargada de historia. En el interior del castillo podrás recorrer sus torres defensivas, mazmorras, exposiciones y miradores, así como disfrutar de eventos culturales y visitas teatralizadas. Su emplazamiento, justo frente al mar, permite combinar la visita con un paseo por la Playa del Postiguet o por el casco antiguo de la ciudad.

2. Fuentes del Algar
Este paraje natural ubicado en Callosa d’en Sarrià es un oasis de agua fresca y vegetación exuberante en el interior montañoso de la provincia. Las Fuentes del Algar forman una serie de cascadas y pozas naturales donde es posible bañarse, caminar por senderos acondicionados y disfrutar de un entorno único. La temperatura del agua sorprende incluso en verano, lo que convierte la visita en una experiencia revitalizante. A lo largo del recorrido, encontrarás paneles educativos sobre la fauna y flora del lugar, así como zonas habilitadas para picnic y descanso.
3. Cuevas del Canelobre
Situadas en el término municipal de Busot, las Cuevas del Canelobre son una auténtica catedral subterránea. Su cavidad principal alcanza una altura de más de 70 metros y está repleta de formaciones geológicas asombrosas, como estalactitas, columnas y figuras esculpidas por la naturaleza. La visita guiada permite adentrarse en el corazón de la cueva y disfrutar de su acústica privilegiada, ya que en ocasiones se celebran conciertos dentro de ella. Además, desde su entrada, se obtienen vistas panorámicas del litoral alicantino y del Cabeçó d’Or.
4. Parque Natural de la Serra Gelada
Entre Benidorm y l’Alfàs del Pi se extiende el Parque Natural de la Serra Gelada, una joya ecológica que combina acantilados, calas secretas y rutas de senderismo espectaculares. Uno de sus senderos más conocidos lleva al Faro de l’Albir, una caminata sencilla y accesible para todos los públicos, con paneles informativos y miradores de vértigo. A lo largo del recorrido se pueden observar aves marinas, especies vegetales autóctonas y formaciones rocosas esculpidas por el viento y el mar. Las vistas desde el faro, especialmente al atardecer, son inolvidables.
5. Isla de Tabarca
La Isla de Tabarca es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana y un verdadero santuario de biodiversidad. Declarada Reserva Marina, sus aguas transparentes invitan a practicar snorkel y descubrir la riqueza de sus fondos marinos. La isla conserva su muralla histórica, un pequeño faro, casas encaladas y restaurantes donde degustar caldero tabarquino. Pasear por sus senderos, observar las gaviotas y sumergirse en sus calas apartadas es una experiencia que mezcla naturaleza, historia y tranquilidad. El acceso en barco desde Alicante o Santa Pola añade un toque de aventura al viaje.

6. Mirador del Faro del Albir
Este mirador, situado en pleno Parque Natural de la Serra Gelada, se alcanza mediante una ruta asfaltada de unos 2,5 km de fácil acceso, ideal para realizar a pie o en bicicleta. El camino discurre por antiguos senderos mineros y ofrece vistas constantes al mar. Desde el Faro del Albir, se contemplan los acantilados del parque, el Peñón de Ifach a lo lejos y, con suerte, delfines cruzando las aguas. Es un lugar perfecto para disfrutar de la tranquilidad, hacer fotografías y sentir el poder del paisaje costero.
7. Embalse de Guadalest
A los pies del castillo de Guadalest se encuentra este embalse de aguas turquesas que parece sacado de una postal. El Embalse de Guadalest permite realizar rutas de senderismo de baja dificultad alrededor del lago, alquilar kayaks o simplemente descansar en sus orillas mientras se contempla el paisaje montañoso. El contraste entre el azul del agua y el verde de los pinos convierte esta zona en un espacio perfecto para relajarse, hacer picnic o tomar fotografías de postal.
8. Vía Verde del Serpis
Esta antigua vía ferroviaria convertida en sendero une L’Orxa con Villalonga a lo largo de un recorrido de unos 10 km, paralelo al río Serpis. La Vía Verde del Serpis ofrece túneles, puentes, zonas de sombra y paisajes de ribera, ideales para una caminata tranquila en familia o una excursión en bicicleta. Durante el trayecto, se puede observar la fauna local, detenerse en áreas de descanso y disfrutar de un entorno natural casi virgen, alejado del bullicio turístico.
9. Parque El Palmeral (Alicante)
Un auténtico oasis urbano en la ciudad de Alicante, el Parque El Palmeral combina lagos navegables, cascadas artificiales, senderos entre palmeras y zonas de juegos. Es el lugar perfecto para disfrutar de una tarde relajada en familia o hacer una pausa tras recorrer el centro de la ciudad. Se pueden alquilar barcas de pedales, correr por los senderos o disfrutar de un helado bajo la sombra. Su cuidada vegetación y su tranquilidad lo convierten en uno de los espacios verdes más agradables de toda la provincia.
10. Playa de la Granadella
Considerada una de las playas más bellas de la Costa Blanca, la Playa de la Granadella, en Jávea, es una pequeña cala de aguas cristalinas rodeada de montañas y pinares. Accesible por carretera, esta cala de grava y aguas tranquilas es ideal para nadar, practicar snorkel o simplemente relajarse en un entorno natural. Hay un mirador cercano con vistas impresionantes y pequeñas rutas de senderismo por los acantilados. Su ambiente apacible, lejos del turismo masivo, la convierte en un rincón especial para quienes buscan autenticidad y belleza.






































